Las clases comenzaban a las 8 de la mañana, con una duración de 1 hora cada una, hasta las 3 de la tarde. El ritmo es frenético y hacen honor a 'la puntualidad británica'. Al ser un centro de especial donde hay alumnado con problemas de conducta y/o discapacidad, hay una gran seguridad y todas las puertas poseían un sistema de identificación personal, por lo que solamente el personal autorizado teníamos una tarjeta securizada.
Algo que me llamó especialmente la atención fue la estructura de cada una de las clases pues todos seguían el mismo guión que a su vez estaba representado en la pantalla digital o bien, en flashcards. El orden era el siguiente:
- Presentación del contenido a ver durante la sesión
- Powerpoint / Video / Exposición del contenido
- Actividades
- Valoración grupal
De este modo, los alumnos tienen claro desde un principio qué es lo que se va a ver en esa clase, atienden a la explicación del profesor y/o trabajan en grupo o en parejas, hacen las actividades correspondientes del contenido tratado y finalmente el profesor debate con los alumnos sobre lo aprendido en clase y se cerciora de que la clase ha alcanzado los objetivos previstos. A continuación podemos ver un ejemplo de una clase de francés:
La decoración de las clases y de las paredes del instituto también es destacable. Los alumnos están muy vigilados y al igual que se penalizan el incumplimiento de normas, se valoran positivamente todos los logros obtenidos a nivel individual. Estos eran los famosos 'Merits'. A lo largo de la semana, en cada clase, todos los profesores accedían a una base de datos donde puntuaban el trabajo y comportamiento del alumno en la clase. Todos los viernes, el tutor o tutora realizaba el recuento y les comunicaba la puntuación que cada uno tenía y si querían canjear sus puntos por algún regalo. Los viernes a última hora, se dedicaba una hora en la que se repartían los premios a los alumnos que hubiera querido canjear sus puntos debido al esfuerzo semanal. En la siguiente foto se puede ver la vitrina con los premios a los que los alumnos podían optar:
La estancia de la compañera Marian y la mía en Woodfield School ha sido muy gratificante y enriquecedora por la cantidad de técnicas, estrategias, elaboración de material e ideas que hemos tenido la oportunidad de presenciar.
Nuestra participación activa en las clases y colaborativa con el personal del centro ha hecho que nuestro aprendizaje haya sido fructífero y que hayamos vuelto cargadas de ilusiones y ganas de compartirlo con todos vosotros.
Mónica


